Parece que el viento no se cansa… Llevamos desde que salimos de Lisboa con más de 20 nudos de viento y creo que aún nos queda, por lo menos, un par de días más así.

Aunque las condiciones de vida a bordo no son ideales y el buen descanso brilla por su ausencia, creo que nadie se queja al ver los pasos de gigante que damos en el mapa. Y es que ya llegarán momentos mucho más tranquilos en el ecuador con los famosos Doldrums, donde estaremos rezando por tener la más mínima brisa.

Ayer por la noche pasamos la isla de Madeira por su lado oeste, lo hicimos bien cerca para aprovecharnos de ese incremento de viento que creaba en su costa, aunque antes de pasarla por completo trasluchamos hacia el oeste para evitar, según me ha explicado Ñeti, el gran desvente que había al sur de esta.

Llevamos desde entonces avanzando hacia el suroeste, trasluchando cada pocas horas e incluso minutos, intentando aprovechar cada role de viento que tenemos. Dice Ñeti que se hace pesado y cansado el trasluchar tanto debido a que hay que cambiar todo el stacking de lado cada vez. El que hay dentro del barco es bastante por la longitud de la travesía y las velas, al estar fuera, acumulan mucha agua de las olas que arrasan la cubierta, por lo que acaban pesando mucho más.

Durante el día hemos podido ver dos barcos a lo lejos. El primero parecía Dongfeng, que estaba un poco por delante y a nuestra amura de estribor. Hemos trasluchado de nuevo hacia el sur antes que ellos y les hemos perdido la pista. El segundo barco ha sido AkzoNobel; hemos pasado por su proa y ha trasluchado a nuestra popa. Ha sido una pequeña sorpresa ver a este segundo barco. Al parecer la flota esta más junta de lo que pensábamos y con tanta trasluchada cuesta saber con certeza dónde esta cada uno.

El objetivo está claro: pasar a Dongfeng y liderar la flota, cosa que no está siendo fácil pero estamos cerca, intentándolo. Veremos qué pasa en los próximos días, ¡queda mucha etapa por delante!

Ugo Fonollá

OBR a bordo del MAPFRE