Ayer cuando nos encontrábamos a la altura de las Islas Canarias empezábamos a navegar con vientos alisios, bastante más suaves que los que tuvimos los primeros días aunque las nubes y chubascos típicos de esta zona no dejaron descansar a los navegantes ni un segundo, o por lo menos a Juan Vila, navegante del MAPFRE, que analizaba todo lo que veía en el horizonte para determinar por dónde pasar.

Por lo visto ésta es una zona muy delicada. Estas nubes y chubascos crean diferentes presiones de viento a cada lado y estar en el lado incorrecto te puede pasar factura muy rápido. Nosotros tuvimos dos situaciones claras de ventaja y desventaja debido a este fenómeno. En la primera conseguimos recortar a Vestas unas 10 millas hasta tenerlo a una milla a nuestro sotavento, a la altura del través, y en la segunda pasó todo lo contrario. Perdimos lo ganado en apenas una hora y Vestas se veía de nuevo en el horizonte, aparentemente inalcanzable. Sophie me comentó que estas situaciones son un poco frustrantes, incluso Ñeti añadía que a veces acaba siendo una lotería.

Por otro lado, desde que trasluchamos hace dos noches rumbo Sur se preveía que no volveríamos a trasluchar más hasta dentro de cinco o seis días creyendo que ya habíamos ganado suficiente Oeste para pasar la zona de los Doldrums con buena presión. Pero ayer al atardecer, después de recibir la última actualización de posiciones de la flota, vimos que Dongfeng, Brunel y Turn The Tide iban aún más hacia el Oeste, así que para cubrirlos un poco se decidió hacer un bordo más de dos horas hacia el Oeste.

La sorpresa ha sido cuando hoy al amanecer los cuatro barcos de cabeza nos hemos encontrado muy cerca. Nos veíamos los unos a los otros, y aunque nos encontrábamos al final de este grupo la tripulación estaba contenta porque sabía que la lucha seguía allí con mucha regata por delante. Pablo me remarcaba que lo importante es no quedarse descolgado del grupo.

Desde entonces hemos tenido un mano a mano con Akzonobel, que lleva todo el día a nuestro barlovento a la altura del través, a 1,5 millas, y hasta que no vengan más nubes parece que va a seguir todo igual.

Ugo Fonollá

OBR a bordo del MAPFRE