Dos vascos, uno de la parte francesa y otro de la española, comparten un día de descanso en Sanya. Uno es Xabi Fernández, patrón del “MAPFRE” y de Guipúzcoa. Otro Pascal Bidégorry, navegante del “Dongfeng” y de Bayona. Juntos han navegado hoy en un Extreme 40.

Xabi, de vuelta al catamarán por un día

© María Muiña / MAPFRE

 

Hasta el lunes la tripulación del “MAPFRE” está de descanso. Después de 23 días de etapa, hay que cargar un poco las pilas, no hay duda. Pero hoy ha surgido una invitación de vasco a vasco –de parte francesa a parte española- para aprovechar los 15 nudos de viento y sol que ha lucido hoy en Sanya (China). Y nada mejor que un catamarán, un Extreme 40, para “tomar un poco de aire”, como dice Xabi Fernández.

¿Pero no habrá otra forma de descansar que no sea navegando? “Siempre decimos que cuando llegas a tierra lo último que quieres hacer es ir a navegar. Pero navegar en un Extreme 40 unas horas y con este viento es descansar. Es como ir a hacer surf o windsurf. Hacer una actividad como ésta aquí en China también es una forma de descansar”, dice Xabi mientras se dirige al pantalán en el que lo esperan Pascal, entre otros miembros del equipo chino e invitados.

Finalizados los JJ.OO. de Londres, el 21 de agosto, Luna Rossa hacía oficial la incorporación de Iker y Xabi a su equipo de Copa América. Con él, estuvo Xabi entrenando y viviendo varios meses en Nueva Zelanda, para trasladarse luego a San Francisco (Estados Unidos) y competir en las Louis Vuitton Series.

Desde entonces Xabi no había vuelto a subirse a un catamarán: “Desde que terminó la Copa América en San Francisco he navegado poco en otros barcos que no fuese el ‘MAPFRE’, un poco en Moth en invierno en Santander y después ya el Volvo Ocean 65, así que hacía bastante tiempo la verdad…”.

Pascal Bidégorry parece a primera vista introvertido y, por qué no decirlo, un tanto “pasota”. Nada más lejos de la realidad. Sonríe mucho y no se le ve incómodo ante una cámara o ante cualquier pregunta.

Hasta esta edición de la Volvo Ocean Race no se conocían pero sí sabían quién era quién y seguían la evolución de unas carreras deportivas surgidas, cada una, a un lado de la frontera que marcan los Pirineos.

“Lo conozco porque lo he seguido toda la vida, porque es de Bayona y ha navegado mucho en proyectos importantes como el del ‘Banque Populaire’, pero no personalmente. Es muy simpático y lo hemos pasado bien navegando”. Tanto, que han regresado a tierra una hora más tarde de lo previsto.

Lo que sería raro es que en dos horas no hubiesen hablado de la pasada etapa.

– Xabi, ¿habréis hablado de la etapa o de la regata, no?, preguntamos.

– Ni una palabra. Simplemente, hemos desconectado.