Con el agua a una temperatura casi imaginable para nosotros hace unas semanas, con el sol que calienta tanto que entre splash y splash te seca y con la magia que el Caribe tiene, creemos que debería haber una Volvo Ocean Race aquí en el Caribe. Una mini copia de la vuelta al mundo pero sólo navegando de día entre isla e isla. Eso, en el mundo perfecto.

Estamos navegando en un constante role de viento y contra la corriente. Vamos rápido y mojados, condiciones que por momentos son mágicas y por otros sólo se ve agua y algas volando por doquier.

Por la tarde había una hermosa luz dorada y junto con “Ñeti”, Xabi, Willy y Rob pasamos un momento genial en cubierta. El spray, casi perfecto y el barco, a unos 22-25 nudos a tope. Fueron 30 minutos ininterrumpidos de surfear ola tras ola con un atardecer muy potente y que sólo debe verse en aguas del Caribe.

Poco a poco navegamos hacia el Oeste y esto nos obliga a ir cambiando los horarios de almuerzo y cena.

La pelea con “Abu Dhabi” es muy dura, ya que luego de los Doldrums se nos ha igualado.

Por otro lado, la flota está empujando muchísimo desde nuestro sotavento. Los chicos dicen que nunca es suficiente, que siempre hay que apretar más y que los demás aprietan mucho. La verdad es que el barco va a tope y ellos súper concentrados.

Hay que tener muchísimo cuidado con las algas, que se enredan en el timón de sotavento generando que se traben los timones y perdiendo el control del barco rápidamente.

Ya nos hemos pegado unos buenos sustos.

En conclusión: no somos muy amigos de las algas que de repente han decorado todo el barco y están por doquier.

#vamosMAPFRE!

Francisco Vignale, OBR