Hemos entrado al nuevo viento y, de través, el “MAPFRE” navega muy bien. De Taiwán hasta las islas Salomón, sin parar y con este viento que nos lleva a una excelente velocidad. Estamos hablando de que en diez días vamos a navegar aproximadamente 2.400 millas náuticas. La tripulación esta motivadísima, el buen viento, la buena velocidad del barco y el spray en la cara nos dejan una sonrisa ya que, aunque tengamos bastante agua en cubierta, estamos felices.

Las guardias de la noche comenzaron y después de la cena una ronda de cafés subió a cubierta para que los muchachos estén a al cien por cien y navegando como un rayo.

Saliendo el sol se oyó un crujido y luego un golpe en el costado del barco. Nada que nos haya asustado, la verdad; estamos acostumbrados al fuerte ruido dentro del barco, pero cuando algún ruido es fuera de lo normal, aunque estés profundamente dormido, suena extraño y te preocupa. Me levanté para ver qué había sido ese ruido y efectivamente teníamos una ruptura.

23:22 UTC (00:22 hora española): Ñeti estaba parado en sotavento y me dice: “Mira Fran, tenemos una nueva ventanita en el ‘MAPFRE”. ¡Hos^%<Z$!Un agujero justo al costado del barco, grande como una pelota de tenis.

¿Qué pasó?” le pregunto.

La base del outrigger se rompió y éste atravesó el barco. Entonces estaban presentes tres problemas bien claros, cada uno con una prioridad distinta:

  1. Tenemos un buraco en el barco hay que tapar YA.
  2. Estamos navegando más lento que los otros barcos y hay que arreglar el outrigger y su base.
  3. Perdimos la base del outrigger en la ruptura y, por ende, hay que sacarla de barlovento, agujerear la cubierta y armar una estructura para que soporte el peso que se le pone al outrigger.

Xabi comienza a hacer llamadas mientras Ñeti y Willy comienzan a tapar la ventanita. Al cabo de una hora y llenos de Sikaflex se llega a una solución y se prosigue a comenzar con la reparación de la base del outrigger.

Seguimos todas las indicaciones al pie de la letra de nuestro jefe de tierra Ben Wright y después de tres horas de arduo trabajo, con gente trabajando dentro y fuera del barco y siempre uno comunicando lo que los de abajo decían a los de arriba o viceversa, se finalizó la reparación.

Momento de decidir: ahora toca esperar 24 horas a que la reparación seque o confiar en que los tornillos aguantarán la presión que el outrigger ejerce sobre la cubierta.

El problema de esto es que esperar un día entero navegando dos millas más lento que la flota es una desventaja grande y la otra es que si se vuelve a romper vamos a estar navegando en estas condiciones durante diez días, lo que sería mucho peor.

Se decidió ir directamente con el outrigger y arriesgar a que la reparación sea lo suficientemente fuerte y buena para poder seguir navegando de par en par contra los otros barcos.

Por otro lado Willy Altadill se ha golpeado con una polea en su mano derecha durante un peeling, lo que le generó una hinchazón en su mano con un leve dolor. Contactamos con el doctor Pablo Díaz-Munío e inmediatamente Willy comenzó a tratarse para el dolor y la hinchazón. Hoy por la mañana y después de que el menor de 30 años estuviera trabajando duro en la reparación, su mano derecha se inflamó más, lo que le generó más dolor. Volvimos a contactar con el médico y se decidió inmovilizar la mano y esperar a que no sea nada grave.

Tiene movilidad en su mano y un poco de dolor. Creemos que en unos días se le pasará.

Hoy hay que destacar que Ñeti ha puesto el pecho a las balas en todo sentido y se ha puesto el equipo al hombro en la reparación del outrigger, el tratamiento de Willy y navegar el barco sin parar. Ya lleva más de 12 horas sin parar y ahí está, dándolo todo y a tope para no perder ni una sola milla

¡#vamosMAPFRE!

Fran Vignale