Ya cruzado el estrecho de Gibraltar, y sabiendo que no estábamos del todo bien posicionados, sabíamos que esta noche iba a ser dura. Comenzamos a ceñir y el viento se levantó fuertemente. Rachas de 30 nudos sacudían al barco como loco. Los chicos corrían de un lado para el otro, cambiando velas, trimando, achicando y haciendo todo lo posible para llevar al “MAPFRE” a la primera posición. El viento sólo bajo un poquito y se puso de través por lo que la vida a bordo se hizo más cómoda, pero igualmente dando saltos. Es impresionante lo juntos que vamos con “Dongfeng”, “Azzam”, “Brunel” y “SCA”.

Desde tierra el seguimiento de los barcos debe ser muy emocionante, pero desde aquí dentro no hay palabras para explicar lo apretada que está la regata; el esfuerzo en un mínimo cambio marca la diferencia.

Ya pasado el rock and roll ahora navegamos a 12 nudos, y los que por tercera vez consecutiva no han podido dormir durante la noche están descansando.

Parece que cada vez que cae el sol todo se hace más difícil y es cien por cien necesaria la garra de cada uno de los tripulantes a bordo. Por mi parte, no les he podido dar de cenar a los chicos y reemplacé cena por barritas de cereal y proteína que tenía guardado en caso de emergencia. La verdad es que fue una ceñida fuerte y nos ha dificultado mucho a todos.

Desde a bordo del “MAPFRE”, Francsico Vignale dando el reporte del día.

Saludos!