Hasta el momento la etapa sigue siendo entretenida y muy apretada. Seis días intensos en los cuales ya sabíamos que la flota no se iba a separar y que las opciones eran bien claras respecto al cruce del charco.

Subiendo por la zona de exclusión de hielo mentalmente nos preparamos para lo que va a ser la definición de la etapa.

Una clara oportunidad de realmente sacar diferencia va a ser en la alta presión de las Azores. El que primero salga de allí será el que más oportunidades o más cómodo esté para ganar esta etapa. Lo que resta luego del cruce son tres días de través cerrado o ceñida oceánica que hace que pasar a un barco se complique mucho más que en una popa o un través abierto.

Hemos vivido un día bastante normal en el cual navegamos en línea recta y sólo esperando un role de viento que está tardando en llegar. Nadie se anima todavía a tirar para el este.

Estuvimos varias veces a punto de cambiar vela debido a que, como el cambio de viento no llegaba, navegamos más y más cerca de la zona de exclusión.

Hoy es más una lucha de velocidad que de estrategia, ya que al estar todos en línea recta lo único que se puede hacer es ir rápido y esperar al próximo movimiento.

Mientras más millas naveguemos y más rápido las hagamos el cambio llegará más rápido.

Una gran sorpresa fue la decisión de las chicas que hoy por hoy tienen la oportunidad de ganar la etapa o de llegar tres días más tarde.

Desde dentro del barco sólo se escuchan palabras de aliento y de que en su posición muchos harían lo mismo y tomarían el mismo riesgo.

Todavía navegando desde una eterna zona de exclusión de hielo y a bordo del “MAPFRE”, les mandamos un gran saludo y buen descanso a todos los trabajadores.

Vamos MAPFRE!!!

Francisco Vignale, reportero a bordo