¡Pim, Pam, Pim! Trasluchando de acá para allá.

La zona de exclusión nos tiene de virada en redondo en virada en redondo sin descanso. Por momentos el viento se apiada, rola un poco y navegamos paralelamente, pero por poquito tiempo. Toda la tripulación, atenta como perro que escucha un ruido o gato que escucha un ladrido.

Veinticuatro horas demoledoras a bordo. Sin parar. Sin nadie que pueda cerrar los ojos ni para una ‘siestita’ rápida. A pocas millas están nuestros oponentes y se está muy atento a ellos y sus movimientos.

Los chicos están cansados, el agua está fría y el viento cada vez aumenta más.

Es un momento duro en el cual la fuerza mental es fundamental, al igual que el trabajo en equipo y la comunicación. Factores que si no se cumplen, esto se convierte en un infierno de mal humor.

El empuje del barco está intacto y por momentos, en maniobras que quedamos favorecidos, ¡lideramos la regata!

Modo inshore en un día soleado. Todos en cubierta disfrutando del espectáculo del cual somos parte y que va a quedar en nuestras memorias por el resto de nuestras vidas.

Primera edición de la Volvo Ocean Race con barcos monotipo, con sus pros y sus contras, pero todos en igualdad de condiciones.

Como les comentaba ayer, la hora solar se está moviendo rapidísimo y ya he movido la hora de la cena y del almuerzo a cuatro horas más temprano ya que el barco, y las guardias, se manejan en bloques de cuatro horas.

Naturalmente se siente bien, pero rutinariamente afecta un poco a la mente.

En unas 200 millas podremos haber librado finalmente la zona de exclusión de hielo y podremos navegar directos a cabo de Hornos. Nos espera un viento de 110º – 120º [Este-Sudeste] de entre 25 y 35 nudos.

Mientras tanto, aquí seguimos, en la lucha del “Tiki Taka” ¡en la Volvo ‘Inshore Océano Sur’ Race!

¡Vamos MAPFRE!

Fran Vignale