Prefiero estar primero y ser perseguido a tener que estar detrás, esperando el momento para pasar” dijo Carlos Hernández.

Desde la salida las cosas no han cambiado mucho. La flota está junta y poco varía en ella. Algún que otro cambio de vela, pero nada radical. Con el role de viento vamos ganando Este y, poco a poco, Norte. El calor ya está presente, advirtiéndonos de que el Ecuador será muy duro. Al encender el motor para cargar baterías el interior del barco se convierte en un infierno y el sudor es instantáneo. Pocos conservan sus camisetas y todos toman muchísima más agua que en la etapa anterior.

Segunda noche a bordo del “MAPFRE” y la verdad es que muy bien. Se les ve muy motivados y enfocados en su trabajo. La adaptación no ha sido tan dura ya que desde la salida sólo hemos navegado en línea recta. Es una noche cerrada, sin muchas estrellas, y navegamos de ceñida.

Por la tarde hubo sorpresas y encuentros culinarios. Jean Luc sacó de su bolso una bolsa de crêpes franceses traídos de Bretaña, Xabi un bote de Nutella que le regalaron antes de la salida y por mi partedulce de leche argentino que traje al volver de casa. Las caras de los chicos al verlo se transformaron y se abalanzaron, sedientos de azúcar en sus venas.

Un rato de distracción mientras Ñeti y Willy preparaban crêpes para todo el barco ha sido reconfortante. Risas, chistes y buen humor traen esos placeres de la vida, alegrías para el corazón.

#vamosMAPFRE

Fran