Cuando escribo el blog trato de relataros un poco lo que pasa a bordo, que entendáis la gran aventura que es la Volvo Ocean Race y os podáis poner en nuestra piel por unos instantes e imaginaros a bordo del “MAPFRE” través de imágenes y texto.

Os prometo que durante la última noche ninguno de vosotros habríais querido estar en nuestra piel. Un frío polar, sin viento, con niebla, las velas totalmente quietas… Era una pesadilla, una calma ecuatorial en el medio del Atlántico Sur. Con lo grande que es el océano y las corrientes de viento, el único pozo que había pasó por encima de nosotros haciéndonos perder millas contra todos.

No es momento de preguntarse qué es lo que le pasa al “MAPFRE” ni tampoco por qué no están saliendo las cosas. Hay que terminar esta etapa lo mejor que podamos, llegar a tierra y ajustar todo después de una etapa de más de 25 días.

La vela es un constante aprendizaje y estos regatistas tan experimentados no van a dejar que un sabor amargo en la primera etapa les dé por vencidos. En la vuelta anterior, el “Groupama” tuvo un arranque duro y varios problemas con el barco, y sin embargo logró ganar la regata con perseverancia e inteligencia. La regata es larga y todo puede pasar.

Lo bueno de estos barcos y de esta experiencia que vivimos es que lo único que no se pierde es el humor. Por la tarde, entre chistes y anécdotas, hemos pasado un gran momento debajo de la lluvia pensando en que esto que vivimos es único y que por más que llueva, que el viento no nos favorezca o que las cosas no estén saliendo como queramos, aquí estamos teniendo la aventura de nuestra vida y haciendo lo que nos gusta.

Fran Vignale