Etapa 7: Auckland (NZL) – Itajaí (BRA). Ñeti el día de la salida de Auckland. © Ugo Fonollá/MAPFRE/Volvo Ocean Race

¿Es cierto que en esta etapa han vivido el Gran Sur más duro de sus vidas?
Sí, ha sido muy duro, de las condiciones más duras que he hecho. Xabi, Rob y todos coinciden en que han sido las condiciones más duras por las que han pasado.

Siempre ha habido días de viento duro pero han sido muchos días de viento muy duro muy seguidos y olas muy grandes, y además hemos bajado más al Sur que nunca, por lo menos yo no había estado nunca tan al Sur, en el 57º S. Y eso significa muchísimo frío, más frío de lo que esperábamos. De hecho hemos llegado a tener el agua a 3º C y esto, sumado a los 40 nudos de viento y demás, pues sí, ha habido días de ‘acojone’ para qué te voy a engañar…

¿De dónde saca uno las fuerzas cuando se encuentra en una situación así?
Pues no sé, imagino que es instinto de supervivencia porque no te queda más que tirar para adelante. Antes hablaba con ‘Nervio’ [miembro del equipo de tierra que estuvo en Cabo de Hornos ayudando a la tripulación] que cuando llegamos a Hornos yo estaba medio zombi, ¡no les dije ni adiós cuando nos fuimos!

Etapa 7: Auckland (NZL) – Itajaí (BRA). Ñeti junto al palo lleno con la ropa llena de Sikaflex de trabajar en el carril de la mayor @Ainhoa Sánchez/Volvo Ocean Race

¿Cómo fueron los 21 días, 6 horas, 59 minutos y 9 segundos de etapa?
Fue un ‘marrón’ desde el tercer día de etapa cuando se rompió el carril de la mayor, al principio del Océano Sur. Y desde ahí todo fue como una bola de nieve que se va haciendo cada vez más grande. Y un problema se convierte en un problemón, y otro problemón, y de repente nos vimos con la mayor partida por la mitad, el palo reventado, la botavara rota en un sitio muy complicado…

Cada vez que me subía al palo acababa muerto. Hubo un día que me tuve que subir siete veces y acabé reventado, y aún por encima en unas condiciones que no son las más indicadas para subirse al mástil: 35 nudos, olas enormes y el caña con una responsabilidad enorme para mantener el barco estable.

Luego tuvimos la suerte, o mala suerte según cómo lo veas, de romper la mayor justo antes de doblar Cabo de Hornos y no nos quedó más remedio que parar, porque nuestra idea era no hacerlo… Pasó lo que pasó y luego tuvimos la mala suerte de que el anticiclón nos pilló por el medio, que podía haber sido al revés perfectamente. Pero bueno, la vela es así.

¿Ha aprendido algo nuevo de sí mismo o a nivel profesional?
De mí mismo no, he hecho mi trabajo lo mejor que he podido. Como profesional, por supuesto que siempre aprendes cosas nuevas. Es lo bueno de este deporte, que cada día que navegas aprendes cosas nuevas y cada vez que navegas en condiciones así aprendes mucho más. Cada vez que se va a este lugar del mundo pasan cosas. Es una etapa en la que por naturaleza siempre hay incidentes. Por desgracia esta vez ha sido peor que nunca. Pero es un sitio muy duro, muy inhóspito y en el que un problema se puede convertir rápidamente en un problemón.

Etapa 7: Auckland (NZL) – Itajaí (BRA). Ñeti en proa durante la regata de entrenamiento oficial de Auckland © María Muiña/MAPFRE

Al alargarse la etapa más de lo esperado, tuvieron que racionar la comida y el diesel… ¿en qué pensaba?
En llegar. Me mentalicé que íbamos a llegar el día 9 y todo lo que fuese antes pues bienvenido sea. Es más una lucha psicológica que otra cosa: estás solo, sabes que no tienes opciones para remontar y es una lucha contigo. El hambre tampoco ha sido para tanto si te digo la verdad… El día antes de llegar desayunamos un platito de cereales y luego tomamos un platito de comida liofilizada en todo el día cuando normalmente comemos 10 veces más. He perdido cinco kilos en esta etapa, tampoco es tanto…

Imaginamos que su mente estará ya en la próxima etapa…
Sí, en descansar y estar pendiente de chequear el barco en cada área: el mástil, el casco, la quilla, las velas… ver que esté todo bien para la próxima etapa. Ha sido duro tanto para el barco como para nosotros, pero para el barco fue mucho peor.