El puesto de navegante es uno de los especialmente claves a bordo. Es la mente que busca el camino a seguir en medio del océano y se asegura de que el barco esté siempre en la mejor posición para sacar el máximo rendimiento posible a los vientos y las corrientes. Porque en el mar, y a vela, el camino más corto no es siempre el más rápido

Jean Luc Nélias, navegante del "MAPFRE"

Jean Luc Nélias, navegante del “MAPFRE” © Francisco Vignale/MAPFRE/Volvo Ocean Race

El otro día Volvo Ocean Race publicaba que los navegantes son para sus equipos lo que un profesor erudito es para una clase de alumnos competentes. Suelen tener un carácter especial y si uno pregunta a cualquier regatista cuál es la principal característica que debe tener un navegante la respuesta más habitual es experiencia. Cierto es que si calculamos la edad media de los seis que actualmente están navegando en esta Volvo Ocean Race, ésta es 46 años, la más alta que cualquier otro puesto a bordo.

Su trabajo no se limita únicamente al que tiene durante la etapa en sí, sino que previamente debe estudiar a fondo la evolución de la meteorología en los lugares por los que va a navegar, recopilar datos sobre el rendimiento del barco, analizarlos, etc.

El navegante suele estar fuera de la rutina del barco. Es un tripulante fuera del sistema de guardias y participa con el patrón en la toma de decisiones tácticas y estratégicas. Aunque la última palabra, la definitiva, es siempre del patrón.

Su oficina es la mesa de navegación, dentro del barco y oscura como una cueva, y ahí es donde pasa la mayor parte del tiempo. En dos ordenadores portátiles recibe dos modelos meteorológicos que envía la organización de la regata a la flota, los mismos para todos: un modelo europeo y otro americano que no tienen por qué coincidir. Usando un software informático el ordenador interpreta ambos partes juntándolos con las polares del barco y realiza una ruta para llegar del punto X al Y. El resultado de esa operación pueden ser incluso varias rutas diferentes. La labor del navegante a la hora de decidir cuál es la óptima es la llave maestra, tanto como lo es la capacidad del patrón de saber hacerle las preguntas adecuadas para visualizarse en todos los escenarios posibles.

Para Antonio Cuervas-Mons -proa del “MAPFRE” que en su carrera deportiva ha navegado con multitud de reconocidos navegantes, como Andrew Cape, Roger Nilson o Marcel Van Triest- lo más complicado de ese puesto “es estar fuera de las guardias y administrarse las horas de sueño. Además, es súper importante que no se mareen, porque pasan muchas horas abajo, dentro del barco. Tienen que tener paciencia y mucha sangre fría”.

En esta edición la igualdad de la flota y lo ajustado de las llegadas está marcando un punto y aparte en la historia de la regata: más que nunca, además de ser meteorólogo y navegante, es importante que sea regatista.

La regata es tan apretada que se hacen tácticas de regatas inshore, como por ejemplo virar en la proa a un adversario para cubrirlo, aunque meteorológicamente no sea lo tengas que hacer”, explica “Ñeti”.

Jean Luc Nélias, más que un navegante

A bordo del “MAPFRE” Jean Luc Nélias es quien desempeña la función de navegante. De 52 años y residente en Quimper, en la Bretaña francesa, Jean Luc ya ganó la pasada edición de la regata, que fue su debut en la prueba.

Riguroso y organizado nació en el Vallée des Fous, el “Valle de los locos”, cuna de grandes regatistas solitarios. Por citar algunos ejemplos, además de su victoria en la cita vueltamundista con escalas por excelencia, ha ganado la Transat Jacques Vabre en dos ocasiones, además de otras regatas como la Roud Britain Islands o la Solitaire du Figaro.

Jean Luc es más que un navegante offshore al uso. Sus compañeros en el “MAPFRE” destacan que maneja muy bien los programas informáticos y a la vez es un buen regatista. “Siempre está muy pendiente del rendimiento del barco, si ve que baja, sube a cubierta a ver qué pasa; siempre pendiente de que el barco vaya todo el rato al cien por cien”.

Se subió al barco español en la segunda etapa, sin la preparación previa que te da el saber que vas a hacer una vuelta al mundo, y tuvo que conocer y adaptarse a una tripulación nueva para él –y viceversa-. Estaba claro que necesitaba tiempo y en la cuarta etapa llegó el resultado. Todos sus compañeros destacaban a la llegada a Auckland el gran trabajo que había realizado Jean Luc.

Al final de esta semana será oficial cuál de los seis navegantes que han competido en la etapa entre China y Nueva Zelanda se lleva el B&G Navigators Prize, un premio al mejor de cada etapa que votan los propios navegantes -con la única condición de no votarse a sí mismos-.

Veremos entonces quién será el que mejor lo ha hecho según el propio gremio. Sea quien sea el vencedor, Jean Luc Nélias ya se ha llevado el premio gordo de la etapa: haberla ganado.