Ya no entiendo bien cuándo empieza y termina el día, cuándo debemos almorzar o cenar. Sí, naturalmente por el sol, pero en mi reloj todo es confuso. Tenemos el horario UTC y cada día hay que ir cambiando los horarios de la comida ya que sorprendentemente la luz cambia muy rápido.

Uno establece una rutina sobre un horario. En mi rutina de todos los días en el barco mi horario cambia y nunca hago lo mismo en la hora en la que lo hice ayer. Mantiene mi mente ocupada, es lo que tiene cuando uno navega Este-Sureste. Es una experiencia única, por cierto, pero un poco inquietante a la hora de hacer felices a todos.

Hoy se me abrió una lata de pesto en la bolsa de comida número diez. Aunque Yiyo hace un gran trabajo al envasar al vacío, la lata de pesto ésta de alguna forma se abrió y esparramó todo su sabor por toda la comida del día. Gran amigo Yiyo, tendrías que haber visto la expresión en mi cara al ver tal desastre… Automáticamente se me vino a la cabeza tu imagen navegando en Palma de Mallorca y disfrutando de la vida en tierra. Nos vemos en el pantalán, en Auckland, para celebrar nuestra llegada y comentarte los feedbacks de comida a bordo.

He pasado unas dos horas limpiando todo dentro de la bolsa, que chorreaba aceite y olía a ajo. Un vampiro no lo soportaría y moriría en el acto. Le he sacado una foto para que vean el panorama con el que me he encontrado. “Cuanto antes empiece, antes termino” me dije a mí mismo y me pasé la mañana repasando cada recipiente y cada paquete de comida que teníamos en esa bolsa.

Las condiciones han calmado un poco y con ello también llegaron los cambios de velas. Ayer los ocho regatistas del “MAPFRE” tuvieron una noche agobiante y llena de actividad. Para comenzar, el viento roló unos diez grados y, con el role, bajó a 12 nudos. El cambio de vela al fraccional fue inmediato. Al poco tiempo aumentó nuevamente y cambiaron al J1. Ese cambio de vela duró lo que dura la mitad de una guardia: dos horas. Después, la calma volvió al “MAPFRE” y al MH0 sin titubear. Cuando en cubierta todo estaba resuelto y los que estaban fuera de guardia habían bajado a descansar, una fuerte racha entró y se quedó. Trajo consigo un peeling a J1. Con las primeras luces de la madrugada el fraccional volvió a empujar al “MAPFRE” para que, una hora más tarde, fuera reemplazado por el J1; vela que llevamos hasta el momento en un través de 90-95 grados.

Se les veía agotados después de toda una noche de poco sueño. “Hemos hecho más cambios de velas hoy por la noche que en toda la etapa” me dijo Carlitos cuando entraba a desayunar.

En el último parte de posiciones perdimos un puesto contra “Alvimedica” (a nuestro sotavento), que navegó con un ángulo de ataque mayor al nuestro. Por lo pronto nosotros estamos detrás de “Brunel” y “Abu Dhabi”, sobre la misma línea de navegación. Jean Luc y Xabi apuestan a esta ruta y todo el “MAPFRE” les apoya.

Buenas noticias. ¡Hoy es miércoles y toca postre! Por la noche tendremos mousse de chocolate para subir el espíritu y poner sonrisas en las caras serias.

Mientras más millas hagamos al Sur, más nos adentramos en Micronesia, más pájaros nos sobrevuelan y más islas con nombres extraños vemos en las cartas. La primera que cruzaremos cerca es Pohnpei, ¡esperamos que nos traiga suerte! Hasta el momento no hemos visto ningún pescador y tampoco hay rastro de ellos. La experiencia de Malaca y Vietnam no creo que pueda ser superada después de ver tantos miles de pescadores juntos en un mismo sitio. Igualmente, sabemos que en estas regiones la pesca es importante y sus habitantes viven de ello, por lo que siempre hay que tener los ojos puestos en la proa y prever posibles pescadores sin luces.

Willy Altadill sigue con la recuperación de su mano. Por la mañana Ñeti le sacó el inmovilizador para hacer un chequeo general y Willy todavía tiene algo de dolor en los nudillos al doblar los dedos. Seguirá con los inflamatorios y con el tratamiento que el doctor nos indica desde tierra. Su mano va a seguir inmovilizada durante los próximos cinco días. Tememos que sea una fractura, pero descartamos el desplazamiento, aunque sin una radiografía no podemos saberlo.

Desde nuestro lugar hacemos todo lo que está a nuestro alcance para solucionar los problemas que tenemos a bordo. Seguimos sin poder arreglar las antenas, pero estamos a la espera de mejores condiciones para abrir el FB 500. No nos podemos dar el lujo de parar el barco y abrir la antena. No en estos momentos. En la balanza, el seguir navegando pesa más que la antena.

¡#vamosMAPFRE!

Fran Vignale