Un tema que me dejó un poco inquieto hoy ha sido el de cuánto me tengo que exponer profesionalmente. Con rachas de hasta 50 nudos, ¿hasta dónde es seguro que esté trabajando e intentando documentar la regata? La verdad que la navegación era de lo más incómoda y poco segura, el dilema se me vino a la cabeza y me dije a mí mismo: ¿Cuánto estoy dispuesto a dar de mí mismo en circunstancias en las que sí o sí necesito mis dos manos para sujetarme o para cualquier eventualidad que suceda? Finalmente di todo de mí y durante dos horas me dispuse a capturar lo difícil y duro que estaba hoy.

El barco, totalmente presionado con un viento muy fuerte; el estado del mar, gracias a Dios, no era de lo peor, pero así y todo pegamos unos pantocazos que sacudían hasta el alma.

Cuando uno entra en este tipo de clima “entras en modo de autodestrucción” dice Iker. La vida a bordo es imposible y muchas cosas comienzan a dañarse como puertas, literas, outriggers, bombas de achique, partes de la cocina… Básicamente, un infierno. En cubierta la visibilidad es nula y las olas, constantes y muy potentes. Todo el mundo atado y llevando el barco casi al límite del J1 y tres rizos en la mayor.

El cocinar ha sido todo un desafío ya que en la zona de la cocina no puedes estar parado más de un minuto. Todas las tareas hay que realizarlas gateando o revolcado por el suelo mientras el barco golpea las olas y uno dentro rebota como una pelota saltarina.

Tenemos un problema serio con la cantidad de agua que entra en el barco. Es impresionante y muy difícil seguirle el ritmo ya que cuando terminas de achicar un lado y comienzas con el otro el agua ya esta entrando nuevamente, tal vez dándote media hora de descanso para, nuevamente, achicar otra vez.

Las últimas 48 horas por la costa argentina han sido muy duras en cuanto navegación. Me gustaría decir que lo estoy disfrutando, pero no. Quiero que esta parte de la ceñida oceánica termine, al igual que la etapa. Ya hemos tenido bastante sufrimiento en el Pacífico Sur como para que el Atlántico nos esté dando semejante paliza.

Hoy creo que nadie ha podido realmente regatear ya que por momentos estábamos en modo supervivencia, intentando no romper nada. 50 nudos es mucho viento y hay que tener mucho cuidado ya que te puede estropear una etapa que hasta el momento ha sido excelente para nosotros.

#vamosMAPFRE

Fran