Día de calmas. Hay viento y no hay nada. Muchas nubes y poco cielo despejado. La navegación, muy complicada y con muchísimas maniobras para mantener el rumbo.

El calor sigue sin dar tregua y el viento no ayuda mucho. Volvió la vecindad a la proa y la vida se hace muy calurosa en ella.

Hay tantos roles de viento que las guardias son prácticamente enrollar y desenrollar el MH 0.

No hay casi nada de vida animal. El océano está muy azul y se difumina hasta ponerse negro. A pesar de que no vemos ni peces ni pájaros, a última hora de la tarde un pájaro -que nadie logró identificar- aterrizó en el mástil y allí permaneció durante toda la noche a pesar de las múltiples viradas que hemos hecho. Llegamos a la conclusión de que estaba o muy cansado o enfermo. He tratado de fotografiarlo, pero al estar tan alto y con tan poca luz no conseguí tener una buena foto de él.

Fue una noche intensa con muchas nubes y poco sailing, mojados por la lluvia y con mucho ruido de velas sin viento. En fin, gajes del oficio. Al que le gusta navegar, ésta es la parte aburrida de ello.

Los Doldrums son buenos para poner a prueba la mente y la paciencia y poco se puede hacer deportivamente cuando se está en ellos.

¡Hoy es el mejor día de comida! Pasta con atún de almuerzo y beef Stroganoff de cena. Están todos motivados para la hora de la comida y de que llegue el viento.

Hoy se retoman “Los Juegos del Hambre”… ¡Atentos a los ganadores mañana!

Fran Vignale desde el “MAPFRE”