Ya nos encontramos navegando con vientos alisios del Atlántico Sur y ayer pasamos a apenas 100 millas de la costa más Este de Suramérica. Por lo visto aun queda mucho Sur que avanzar antes de poner rumbo a Ciudad del Cabo. Juan Vila me ha comentado esta mañana que si fuésemos directos nos encontraríamos un anticiclón muy difícil de atravesar, por lo que debemos rodearlo. El camino será más largo pero más rápido, sobre todo cuando lleguemos al océano Sur.

Seguimos en segunda posición. Dongfeng nos ganó un poco de terreno ayer, pero hoy hemos recuperado algo. La distancia sigue siendo relativamente poca, según el último parte de actualizaciones de flota de las 19h UTC está a 15 millas por delante y en nuestra amura de estribor. Con el resto de la flota parece que vamos poniendo tierra de por medio poco a poco. Esta situación donde la flota se estira, separándose unos de otros, es definida por los regatistas como el rico se vuelve más rico, ya que el primero es el que acaba cogiendo más ventaja sobre el resto de la flota.

El clima cálido sigue en el barco. Muchos ya salen a cubierta sin sus trajes de agua, aunque acaben bañados en agua salada y luego no puedan pasarse por agua dulce para quitarse la salitre de la piel, algo bastante molesto, pero con algo de suerte luego viene una pequeña lluvia y se pueden aclarar.

Han sido dos días muy similares en cuanto a condiciones y no muy exigentes para los regatistas. Parece que están consiguiendo descansar bien a pesar de haber tenido que hacer bastantes cambios de vela cada vez que subía, bajaba o rolaba el viento. Ahora es el momento de cargar pilas porque los últimos cinco días de etapa vamos a tener un océano Sur con condiciones duras y agua congelada.

Por último, contaros que Blair y yo seguimos paseando por el barco con el look que nos dejó el rey Neptuno y creo que lo haremos hasta llegar a Ciudad del Cabo. Merece la pena poder sacar un par de sonrisas al resto de la tripulación cuando nos quitamos la gorra.

 

Ugo Fonollá

OBR a bordo del MAPFRE