Vamos sudando frío, y saber que un adversario llegó antes que tú te hace sentir un poco la derrota. El nivel de frustración está a prueba, a un 120%, porque sabemos que no estamos en una buena posición y a esto hay que sumarle las millas que nos han sacado.

A nuestro alcance está “Alvimedica”. Durante el día de hoy les hemos recortado y hemos pasado de más de 180 millas a menos 100. Por otro lado también está al alcance nuestro “SCA”, que viene navegando un poquito más rápido que nosotros. Están con mejor viento y vienen desde el fondo sin que les tiemble el pulso.

Es una etapa muy difícil, muchas cosas se han puesto a prueba y después de ver cómo va a ser realmente la regata entiendes muchos de los errores y comprendes que aquí la preparación lo es todo y que cada decisión estratégica pesa un montón.

Nuestra llegada a Ciudad del Cabo va a ser borrón y cuenta nueva. La regata va a volver a comenzar para nosotros, pero sin olvidarnos de que esta primera etapa nos está costando cara.

Las ganas de llegar cada vez son mas grandes, ¡durante el mediodía pusimos la cuenta de millas debajo de 500 millas! Nuestra llegada a Ciudad del Cabo sigue siendo para el día siete  y sinceramente todos tienen ganas de llegar. Volver a disfrutar de una rica comida, del afecto de los seres querido, del calor y olor de un café, de una ducha tibia; poder dormir más de tres horas seguidas, ir al baño sin que se mueva para todos lados, escribir un mail sin que el ordenador salte para todos lados… Porque cuando el barco se mueve, escribir el blog es una aventura.

Por la mañana llegaremos al way point en el cual empezaremos a subir y encarar el Noreste. Ese curso ya nos indica que queda poco y que el último esfuerzo tiene que ser en todo lo que hagamos en las últimas 24 horas. La etapa no terminó y todo puede pasar. Siempre hay que esperar lo inesperado y estar listos porque uno nunca sabe cuando se puede presentar esa oportunidad.

Fran Vignale