Día 3 de navegación para el “MAPFRE” y los otros cinco Volvo Ocean 65.

Navegando por un área estratégica, llena de roles de viento y condicionados por el área de exclusión. Es una gran batalla de posicionamiento y una buena racha te puede poner en punta y otra mala te puede dejar tirado por detrás.

Han sido tres días de altos y bajos, de sentir que dominamos y de que se nos escapa todo de las manos.

La noche trae sus sustos y alegrías. La luna bien grande nos ilumina el camino y las luces tricolores de los mástiles nos hacen sentir bien cerca de los rivales.

Jean Luc y Xabi, sin tener guardias que cubrir, son los más ocupados del barco. Suben y bajan de la cubierta a la estación de navegación. Lo poco que navegamos en línea recta se aprovecha muchísimo para dormir y descansar la mente que tan ocupada tienen.

Tuve un traspié con nuestro navegante y a la hora de hacer las compras para esta etapa confundí azúcar con sacarina en polvo. Jean Luc está un poco molesto conmigo ya que le encanta el azúcar y, como buen francés, le gusta comer bien y a gusto. Espero que no sea tan grave para la próxima etapa y aprender del error…

Por la noche dejamos los zapatos en proa para ver si lograban llegar hasta el barco y por la mañana nos hemos llevado una gran sorpresa. ¡Nos dejaron un sobre pesadito con regalos! Fotos y chocolate en forma de oro fueron repartidos a cada uno. Un lindo momento emotivo para todos a bordo que da fuerzas para continuar y saber que están presentes.

Agradecimientos:

A todas nuestras familias, por el apoyo incondicional en nosotros y este proyecto. Al equipo de tierra que dan todo de si para que el “MAPFRE” esté en lo alto del podio y peleando por ser los mejores. A nuestros seguidores, que se comen las uñas en cada reporte y mandan mensajes de aliento en las buenas ¡y en las malas!

A todos ustedes, gracias por estar ahí!

Felicidades también a SM el Rey D. Juan Carlos, que ayer estuvo de cumpleaños. ¡Felicidades Señor! Desde el “MAPFRE”, rumbo a China y en medio de una gran lucha de maniobras en medio del Golfo de Omán para dejar el pabellón del barco lo más alto posible.

Francisco Vignale