Ciñendo entre pesqueros contra 19, 18 nudos y a barlovento de la flota, el “MAPFRE” busca ganar bearing (ángulo). Ocho regatistas y un reportero a bordo esperan con ansia la llegada a Vietnam y ahí poder superar a los que están a nuestro sotavento.

Es impresionante ver cómo viven dentro de esos barcos pesqueros. Familias enteras viviendo del mar y la pesca. Como si fuesen manadas de animales, todos juntos empujan las gigantes redes que les permiten conseguir fauna marina. Cuando pasamos por su popa percibimos el olor que emanan y no es algo muy placentero. Deben estar muy acostumbrados a los mareos y a esos olores, ya que hasta apreciamos barcos anclados saltando entre olas de dos metros cual canguros en Australia.

He tenido una excelente charla con el andaluz Rafa Trujillo sobre la vida en el mar y cómo uno puede llegar a apreciar esos pequeños detalles del viento en el horizonte y en las proximidades del barco. Rafa, trimando la mayor, me comenta que el mar nos enseña y nos muestra las rachas como si fueran marcas en la piel de un humano, en el mar se marca el viento. Los ojos siempre puestos para anticiparnos a ese fenómeno natural que nos hace aprovechar al máximo la velocidad del mismo, generando así la potencia necesaria para llevar hacia nuestro destino al “MAPFRE”.

Hoy va a ser un infierno. Vamos a ver una cantidad de pesqueros nunca antes visto ni imaginado por ninguno de ustedes. En las costas de Vietnam se pesca de todo y por la noche, camarones. Hay que estar preparados y muy atentos” le comenta Rob a Carlos al cambiar en su última guardia.

Poco a poco la luz va cayendo y el “MAPFRE” se adentra a aguas vietnamitas. El número de barcos está aumentando poco a poco y creo que lo que nos ha dicho Rob es verdad. Por la noche pasaremos entre miles de pesqueros.

#vamosMAPFRE

Fran Vignale