En nuestra ruta hacia el Sureste tenemos tres barreras que cruzar. Los Cuarenta Rugientes, los Cincuenta Aulladores y los Sesenta Bramadores. De momento ya tenemos suficiente en los Cuarenta Rugientes y con rachas de 25 nudos nos entretenemos bastante.

La velocidad media es de 20-21 nudos desde bien temprano, por la mañana. Abundante agua en cubierta y por ahora no tan fría. El frío es un poco más intenso, pero nada tan alarmante.

Cuida el enterito polar que ya vas a ver cómo lo vas a necesitar” me dice Xabi con cara y tono de “esto todavía no es frío”.

Seguimos peleando desde el fondo de la flota, pero Jean Luc e Iker están bastante tranquilos. Obviamente quieren ganar, pero saben que la etapa es larga y que no hay que desesperar. Todavía quedan tormentas por cruzar y compresiones.

Tenemos un poco de lío con el agua a bordo y achico muchísimo más que en otras etapas. Es cierto: es un barco y estamos navegando a 20 nudos, agua va a haber y alguien la tiene que sacar. Es un trabajo que te desvela y te tiene pendiente constantemente. En cuanto terminas de sacar todo el agua ves un chorrito que entra diciéndote “vuelve en una hora que esto te lo lleno en cuanto estés de vuelta”.

Por un gran role de viento que tuvimos trasluchamos entrada la noche y hasta el momento permanecemos amurados a babor. Podemos llegar estar así entre tres y cinco horas.

Todos bien a bordo y muy enfocados en mantener las guardias y navegar lo más rápido posible a Hornos. Estimamos entre seis a siete días hasta allí dependiendo de si se vuelve a mover o no el límite de hielo.

#vamosMAPFRE

Fran