Si hubo días duros en esta “Volvo”, el de ayer está en el “top five”. Tal vez no en intensidad, pero sí en fuerza del mar y más navegando de ceñida. Los chicos están muy cansados y la paliza que nos ha dado el golfo de Vizcaya ha sido para el recuerdo.

Más de 30 nudos por momentos han hecho que los rizos subieran y bajaran constantemente. El J2, peleando contra el viento como un soldado en primera fila. En algunas ocasiones caíamos mal de una ola, las olas perdían el viento y en cuanto éste volvía a entrar el J2 flameaba con toda su intensidad, lo que generaba una enorme vibración por todo el barco.

La litera se convirtió en el mejor lugar en el que estar ya que en cubierta hay que estar cubierto de pies a cabeza y usando las dos manos para sujetarse al barco. De todas formas hay que tener una mano siempre lista para aferrarse a la litera ya que una ola te puede tirar al suelo.

Por mi parte, tuve todo el día la sensación de ir a vomitar de un momento a otro, mareado y con dolor de cabeza. El día se me ha hecho eterno y en esta recta final estas palizas pesan mucho.

Hemos pasado de 30 nudos con olas de más de tres metros a 25 nudos con dos metros de ola. La diferencia entre el infierno y el cielo. Con 30 nudos no se puede ni caminar por el barco y aunque 25 nudos son obviamente condiciones duras, uno puede hacer sus cosas.

Respecto a la flota, ha habido una gran separación subiendo. Sabíamos que nos volveríamos a encontrar en cuanto viramos ayer por la tarde noche hacia el Este ya que el viento nos llevaría a todos a estar en el mismo lugar.

Nuevamente en una flota cerrada que aprieta como el demonio el “MAPFRE” lucha en un sprint, en una etapa áspera para todos los regatistas.

¡#vamosMAPFRE!

Fran