Nueve meses de competición, 45.000 millas de navegación, condiciones extremas y un número reducido de personas conviviendo a bordo de un VO65. La Volvo Ocean Race entraña más complicaciones que el simple hecho de luchar por ser el primero en cruzar la línea de meta. Prevención y tratamiento de lesiones, una preparación física y psicológica adecuada y un minucioso estudio de la alimentación a bordo son factores cruciales a tener en cuenta antes y durante la vuelta al mundo. Íñigo Losada, responsable del área de salud del MAPFRE, nos explica cómo funciona su departamento y cuáles son los puntos clave en este ámbito para afrontar una de las regatas de vela oceánica más extremas.

¿Cuál es el cometido principal del área de salud del MAPFRE?
En el aspecto de la preparación física, más allá del rendimiento que puedan llegar a dar los tripulantes, uno de los puntos clave es la prevención de las lesiones y, en caso de que aparezcan, hacemos un trabajo de readaptación y recuperación para que vuelvan a estar a bordo en las mejores condiciones posibles.

Otro de los trabajos que hacemos en el área de salud y que nosotros coordinamos es todo lo referente a la alimentación y nutrición de los tripulantes, que a bordo se basa en comida liofilizada. Tenemos que hacer un análisis y un estudio de las necesidades que van a tener en función de la duración y del clima de cada etapa y, a partir de ahí, elaboramos los menús y el aprovisionamiento.

¿Qué profesionales forman este departamento?
Para llevar a cabo todas las tareas del área de salud formamos un equipo multidisciplinar compuesto por un médico, varios fisioterapeutas y la figura del preparador físico. En muchas ocasiones nos apoyamos también en diferentes profesionales locales de cada lugar y país que vamos visitando.

Yiyo Losada © María Muiña/MAPFRE

¿Cuáles son las lesiones más comunes que se suelen ver en regatas como la vuelta al mundo?
Las principales lesiones que nos encontramos son producidas por mecanismos, malos gestos o sobreesfuerzos, ya que hay que tener en cuenta que el material y las velas que se mueven son muy pesadas y además están mojadas. También nos encontramos lesiones debidas a impactos con cosas, con el propio barco o con compañeros. Algunas lesiones son evitables y otras son accidentes que pueden ocurrir y que debemos convivir con ellas.

Y cuando ocurre una lesión o alguien se pone enfermo durante una etapa, ¿cómo actúa el departamento de salud?
Nuestra actuación es diferente cuando estamos entrenando y tenemos contacto directo con la tripulación que cuando están en competición. Cuando están regateando existe a bordo la figura del médico, que son dos tripulantes que deben pasar un curso de formación específica para tener los conocimientos necesarios en el área médica y serán quienes puedan contactar con el médico del equipo y realizar las consultas que consideren o necesiten. A partir de ahí, vía telefónica o email, se les asiste para que traten al paciente.

¿En qué se basa y cuál es el objetivo de esa formación?
Los tratamientos a bordo han variado. Ha habido desde roturas de dientes, empastes, alguna fisura, puntos de sutura, luxaciones… y en esa experiencia que ha habido en anteriores ediciones se basa la formación que se le da a la figura del médico a bordo para que estén preparados y tengan unas pautas de actuación para poder atender a los enfermos.

Además de los aspectos físicos, ¿cómo trabaja el área de salud para preparar psicológicamente a la tripulación?
Aunque en el mundo de la vela hay gente de todo tipo, todos tienen en común la capacidad de sufrimiento -porque las condiciones para nada son fáciles de soportar- y la capacidad de superación en situaciones adversas. Gestionan situaciones límite en muchos casos en las que puede ocurrir que se bloqueen o que sigan adelante y todo eso se trabaja psicológicamente. Además también hay una convivencia de muchas personas en un espacio reducido. Es mucho tiempo con la misma gente y con personas que vienen de sitios diferentes, nacionalidades diferentes, edades diferentes y sexos diferentes, por lo que sí hay un componente psicológico… Aunque por encima de todo está la profesionalidad de cada uno y el hecho de tener un objetivo común, que es ganar la regata y saben que si se consigue es por la unión de todos los miembros del equipo.

Ñeti Cuervas-Mons y Willy Altadill trabajando en el gimnasio © María Muiña/MAPFRE

La Volvo Ocean Race 2017-18 contará con muchas más millas de navegación por el océano Sur, ¿cómo afecta el nuevo recorrido a la preparación física de los tripulantes?
En esta edición de la vuelta al mundo el nuevo recorrido que se ha establecido nos hace tener en consideración que hay etapas que van a ser más largas que en anteriores ediciones, lo que supone un reto. Además, en cuanto al clima, tendrán mucho más frío y eso condiciona la vida a bordo y la salud de los tripulantes.

En esta nueva edición se ha implementado una nueva regla que fomenta la presencia de mujeres entre las tripulaciones, ¿cómo valoras este cambio?
Lo cierto es que la regla no es una obligación, con lo cual yo lo veo como una posibilidad que se le abre a los equipos y creo que quizás aquellos que sepan gestionarlo mejor y aprovechar mejor esa oportunidad serán quienes puedan obtener ese beneficio. La fórmula también está muy abierta en cuanto al número de mujeres a bordo, por lo que creo que cada equipo buscará su fórmula ideal. Personalmente a mí me gusta esta regla y ya nos han demostrado que en este deporte las mujeres pueden dar la vuelta al mundo.