Antonio Cuervas-Mons, “Ñeti”, preparado con la bolsa de herramientas para subir al palo © Ugo Fonollá/MAPFRE/Volvo Ocean Race

Dicen que detrás del éxito siempre hay una enorme constancia y un sacrificio inimaginable, que nada cae del cielo y que no todo el camino hasta llegar a él es perfecto. La vida nos pone a prueba, y esta vez al MAPFRE le ha tocado una de las grandes.

Así como pasó a AkzoNobel en la tercera etapa, al palo del VO65 MAPFRE se le ha despegado un trozo de la relinga de la mayor. Esto hace que después de una pequeña solución temporal, en la que se perdió ayer algo de tiempo para llevarla a cabo, podamos navegar con la mayor entre el primer y segundo rizo. Por el momento gracias a las duras condiciones del Océano Sur podemos seguir el ritmo del resto de la flota con estas configuraciones en la mayor aunque con un pequeño hándicap por la laboriosidad de pasar del primer al segundo rizo o viceversa para asegurarse de que no se daña más el palo.

Ante la gravedad que supondría dañar más la jarcia en uno de los lugares más remotos de la tierra, la tripulación no ha parado para tomar todo tipo de prevenciones y hacer cualquier apaño que les permita seguir compitiendo de forma segura sin perder mucho tiempo. El objetivo que se han marcado es el de llegar hasta Cabo de Hornos y hacerlo cerca del grupo de cabeza, para así una vez superadas las condiciones extremas del Océano Sur poder conseguir quitar todos los rizos a la mayor y luchar en igualdad de condiciones con el resto de la flota hasta Itajaí.

Ante todo este problema me quito el sombrero por el empeño y ganas que tiene la tripulación por seguir en la lucha. Además de lo duras que son las condiciones, se están privando de descansar para debatir en cualquier momento alguna solución y si ésta parece buena llevarla a cabo. 

Especialmente quiero hacer referencia a Antonio Cuervas-Mons, Ñeti. Si el MAPFRE sale bien de esta, el papel que está haciendo el proa del barco habrá tenido mucho que ver. Ñeti se conoce el barco al dedillo, así como sus recambios a bordo, y es un manitas de primera en las reparaciones. Todo ello juntado con su habilidad de escalar el palo como proa hacen la combinación perfecta. Esto hace que lo que se quiere hacer se haga rápido y bien, sin perder mucho tiempo. A Ñeti esto le está costando el no descansar entre guardia y guardia. Ayer no paró en 16 horas seguidas subiendo al palo numerosas veces a trabajar en el daño, todo un mérito teniendo en cuenta el desgaste que producen estas condiciones y que muchas de esas horas fueron de noche, lo que dificulta los arreglos. Ñeti está demostrando que ha vuelto más fuerte que nunca y su energía parece que se contagia a bordo.

Estamos a tan sólo tres días de doblar Cabo de Hornos, así que esperemos que todo el esfuerzo empiece a dar sus frutos y lleguemos allí como ahora, sin más daños y en la lucha.

Ugo Fonollá, reportero de a bordo.