El navegante barcelonés afronta su quinta Volvo Ocean Race 15 años después de su última participación. Su papel a bordo del MAPFRE será clave a la hora de definir la estrategia del equipo en cada etapa aunque, tal y como él afirma, el éxito depende de todos y cada uno de los tripulantes. Hablamos con Vila a sólo cuatro días del comienzo de la vuelta al mundo.

© María Muiña / MAPFRE.

Como navegante, tu papel en el equipo es esencial para elaborar la estrategia en cada regata pero ¿es un trabajo que haces tú solo?
Tenemos mucha gente que nos ayuda y hace un trabajo que, aunque no se ve, es muy importante. Contamos con la ayuda de Miles Seddon, que prepara todo el equipo de navegación, recopilación de información y con quien hablamos de estrategias. Es una segunda opinión muy importante y sobre todo durante la preparación.

También es muy importante la Eduardo Valderas, que se encarga de todo el tema de electrónica, rendimiento y velocidades del barco; Neal McDonald, director de performance; y por último José Luis de KND, quien se ocupa del trabajo del estudio de las polares del barco, analiza los datos del barco… Así que tampoco estoy tan solo (risas).

¿Cuál es la pega de ser navegante?
(Risas) Lo que peor llevo es que todo el mundo te acaba preguntando 40 veces qué tiempo va a hacer mañana o cuánto va a tardar la regata. Bromas aparte, en realidad me gusta todo el trabajo que hago, aunque hay cosas que me gustan más, como todo el tema de la ‘meteo’, y otras que me gustan menos, como la rutina de hacer cada día lo mismo. La ventaja de esto es que el tiempo siempre cambia y cada regata es diferente. Esto es lo que hace que mi trabajo sea bonito.

¿En qué crees que podría mejorar esta regata?
Todo el mundo tiene algo que decir con respecto a cómo tiene que ser la Volvo Ocean Race. Yo hace mucho tiempo que no la hago y sí veo que la mayoría de cosas han cambiado para mejor; todo es mucho más profesional. La regata es más comercial y es difícil decir qué se podría mejorar, aunque una de ellas sería el tipo de barco. Yo lo haría, si cabe, todavía más espectacular.

¿Qué es lo más importante para que la relación de grupo funcione?
El grupo es una química que tiene que funcionar. Puede haber grupos de personas que son navegantes, pero que por una razón u otra no funcionan como equipo. Yo creo que la clave en nuestro barco es que somos una piña. Cada uno tiene su función bien clara y juntos abarcamos todo lo que se necesita para el equipo y uno sólo no puede ganar la Volvo Ocean Race sino que tiene que ser el trabajo de equipo el que nos haga estar ahí.

¿Es posible hacer un buen papel si el equipo no cuenta con esa química?
Se podría hacer un gran trabajo también, pero de esta forma todo es mucho mejor. En la vuelta al mundo hay momentos que son muy bonitos, pero también hay muchas dificultades que tienes que superar. La clave para ganar la ‘Volvo’ es superar los momentos difíciles más que aprovechar los fáciles, y tener un equipo con buena química ayuda muchísimo.

Sí que es cierto que la profesionalidad es un factor importante, pero yo creo que la química de equipo es algo muy importante para poder estar ahí.

¿Qué es lo que más disfrutas de tu puesto a bordo?
Disfrutas de hacer lo que te gusta y de ayudar al equipo, que es lo que más te motiva de las regatas. Lo más difícil, en mi caso, son las opciones estratégicas que no salen tan bien como esperabas y el tomar una opción u otra.

A bordo del MAPFRE, ¿cómo es la relación navegante-patrón a la hora de tomar decisiones?
Mi trabajo es presentarle a Xabi las opciones y obviamente la última palabra a bordo la tiene él. Sin embargo, confía mucho en mis decisiones y hasta ahora, más que discutir o proponer diferentes opciones, ha apoyado mis decisiones y eso me da mucha confianza.