Vencer en Nueva Zelanda una etapa de la Volvo Ocean Race es como ganar el Mundial de fútbol en Maracaná. Para aquellos que no entiendan esta afirmación, va este post

En el Maracaná de la vela

El Race Village de Auckland © María Muiña/MAPFRE

Con un millón y medio de habitantes, Auckland es la ciudad más poblada del país, además de la catedral de la vela mundial. Aquí se han celebrado varias ediciones de la Copa América y la Volvo Ocean Race ha recalado en ocho ocasiones. Apodada como la “Ciudad de las Velas”, una de cada tres casas tiene un barco, hecho que hace que tenga el mayor número de barcos per cápita del mundo.

440 voluntarios registrados –que seguramente serían más si no hubiesen cerrado el periodo de registro-, 60.000 visitantes en el Race Village el día que los barcos terminaron la etapa, más de 207.000 visitantes en los primeros 12 días… Son algunas de las cifras en lo que va de parada en Auckland.

No hay una respuesta clara acerca de por qué el deporte de la vela tiene tanto éxito en Nueva Zelanda pero quizás sí varios puntos que ayuden a encauzarla: dedicación desde una edad muy temprana, exposición constante a una fuerte competición local y una industria náutico-marítima muy competente, como se está viendo claramente en esta parada.

Auckland o el Maracaná de la vela

Race Village de Auckland © María Muiña/MAPFRE

Su geografía y sus más de 15.000 km de costa con miles de bahías y calas quizás tengan también algo que ver. ¡Esto es una isla!

A diferencia de otras muchas partes del mundo, la vela en Nueva Zelanda nunca ha sido considerada una actividad elitista. Muchos de los regatistas top del país comenzaron sus carreras deportivas en barcos surgidos de horas de dedicado trabajo en garajes y patios traseros. Como el héroe nacional Sir Peter Blake (asesinado por piratas cuando navegaba por el río Amazonas, en Brasil), que puso a prueba la paciencia de su madre y estropeó el jardín de su casa al construir allí su primer barco. O el archiconocido diseñador naval Bruce Farr, que construyó muchos dinghies y skiff en la caseta de atrás de la casa familiar.

Y como último ejemplo, el Yachting New Zealand, un centro de alto rendimiento que busca y localiza jóvenes talentos en regatas de una red de más de 250 clubes de vela, clases y organizaciones.

Ahora sí que no cabe duda por qué la victoria del “MAPFRE” en Auckland tiene un sabor especial…

Auckland, el Maracaná de la vela

Espectadores en el Race Village de Auckland © María Muiña/MAPFRE