Desde Brasil el “MAPFRE”, al igual que sus rivales, no salía del agua. El equipo de tierra español tiene sólo cinco días para poner el barco a punto para las dos restantes y decisivas etapas de la Volvo Ocean Race. Es la última vez que veremos a la flota fuera del agua y nada puede quedar pendiente.

EL ÚLTIMO TIRÓN (FUERA DEL AGUA)

El “MAPFRE” fuera del agua en el Race Village de Lisboa © Maria Muiña/ MAPFRE

Ayer, con los primeros compases del día, finalizaba en Lisboa la séptima etapa de la vuelta al mundo a vela. Unas ocho horas más tarde, el “MAPFRE” ya estaba fuera del agua listo para comenzar una puesta a punto decisiva –porque es la última vez que no estará en el agua- y atípica –porque en la anterior parada los barcos no podían sacarse del agua para su manutención, por lo que hay trabajos habituales que no se pudieron hacer-.

Éste es el último tirón fuerte y hay que hacer un buen servicio porque luego ya no hay mucho tiempo”, nos cuenta el capitán del barco dentro del equipo de tierra, Eduardo “Dudu” Marín.

Mucha gente con mucha experiencia en la Volvo Ocean Race ha dicho que ha sido uno de los cruces del Atlántico más tranquilos que ha hecho, y eso se ha notado en que el barco ha venido una vez más muy entero”, explica “Dudu”.

Sin embargo el hándicap de no haber salido del agua en Newport implica que además de los trabajos habituales hay que llevar a cabo todo lo que no se pudo hacer en Estados Unidos. A ello se suma el hecho de que Lorient, el próximo puerto en el que recalará la regata, es una parada en la que la organización tampoco permite sacar los barcos del agua para la puesta a punto. En el caso de hacerlo, los equipos pueden ser penalizados.

Es así que el equipo de tierra se concentra sobre todo en el casco, ya que después de estar 39 días en el agua hay que pulir mucho el barco para evitar que el rozamiento sea el menor posible y éste no afecte a la velocidad de barco.

Además, “hay que reparar pequeños toquecitos en el bulbo, repasar bien la obra viva y el mástil, que aquí sí se ha sacado”, señala “Dudu” Marín.

Son menos los días de que dispone el equipo de tierra para realizar su trabajo pero tienen que intentar hacer lo mismo que en cada parada e igual de bien porque, como bien recuerda “Nervio” mientras trabaja en el bulbo, “un punto en esta etapa siguiente y en la última vale lo mismo que un punto en la etapa de Auckland a Brasil, aunque sean muchas menos millas, así que hay que revisarlo todo igual de bien”.

El lunes, día uno de junio, el “MAPFRE” regresará a su medio natural. El jueves será la regata de entrenamiento oficial, el sábado la regata costera y el domingo, día siete, la flota partirá hacia Lorient, en la Bretaña francesa, comenzando así la octava y penúltima etapa de la Volvo Ocean Race 2014-2015.

Esperemos que en la siguiente etapa, que irán ciñendo y eso implica un poquito de ‘pum pum’, no pase nada en el golfo de Vizcaya que, aunque sea primavera, siempre puede ser duro”, dice “Dudu”.

Pues que así sea.