Faltan al menos 24 horas para que el nuevo viento nos llegue y podamos empezar a pensar cómo llegaremos a Malaca. Luego allí hay mucho que pensar y decisiones que tomar”, comenta el navegante francés Jean Luc Nélias.

De tanto calor que ha hecho, ayer por la tarde los ordenadores comenzaron a fallar y su velocidad era similar a la de una tortuga. Dentro del barco el aire no corre y la temperatura es elevada.

Por suerte ya podemos ver a Anthony Marchand en cubierta, que luego de cuatro días de reposo se recupera y nos dice: “Estoy contento y feliz de sentir nuevamente el fresco en mi cara y de no estar tirado en la litera con 39 de fiebre. Ñeti me ha cuidado de maravilla y junto a nuestro médico en tierra, ambos han hecho que mi recuperación sea bien rápida”.

Hay bastante basura en este océano y a gente como Xabi o Rob, que navegan desde hace ya muchos años, les llama la atención y disgusta la idea de esta contaminación.

La noche fue muy tranquila con un cielo estrellado, casi nada de viento y tratando de poco a poco extender nuestra distancia con “Abu Dhabi”, “Brunel”, “Alvimedica” y “SCA”.

Por la mañana ha llegado un poco de viento y a unos seis nudos el “MAPFRE” navega por el Índico.

Estamos ansiosos de llegar al estrecho de Malaca y superar esa área que tan difícil puede llegar a ser. Luego nos esperan entre cuatro y cinco días de ceñida hasta Sanya, China.

Fran Vignale, reportero a bordo del “MAPFRE”