Después de cruzar el estrecho de Ormuz nos esperaba una gran calma. Durante todo el día de ayer estuvimos flotando junto a toda la flota. Los que habían sacado diferencia fueron alcanzados y de esa forma todos los barcos se juntaron nuevamente.

Entrada ya la tarde y con el sol cayendo, el viento finalmente entró permitiéndonos navegar por la costa iraní y su zona de exclusión. Habíamos quedado en una posición muy incómoda en la salida de la calma detrás del “SCA” y “Alvimedica”. Después de un problema que las chicas tuvieron en un peeling de MH0 a A3 durante una trasluchada, logramos pasarlas y así nos pusimos en busca de “Alvimedica”, que estaba a menos de media milla.

Nos pasamos la noche tras luchando ya que no queríamos alejarnos de la costa. Todos los momentos de calma que cruzamos son muy peligrosos, ya que cualquiera puede arrancar antes que sacando mucha ventaja.

Después, nos encontramos a dos esloras a nuestra popa con “Alvimedica”. Desde que hemos salido de puerto no hemos dejado de luchar contra los turco-americanos.

Vientos inestables por la noche y de madrugada, ciñendo para poder pasar la zona de exclusión y así poder navegar mas a rienda suelta. De nuevo a bordo la noche no dejo dormir a la tripulación y de la madrugada se les veía la cara de cansancio y agotamiento por las constantes viradas y trasluchadas.

La regata se hace extremadamente interesante con la flota tan junta y cada momento es para fotografiarlo, filmarlo y mandarlo a tierra. Estas primeras 36 horas han sido un constante cuerpo a cuerpo y de mucha estrategia, ya que entre calmas, zonas de exclusión, viradas, trasluchadas, cargueros, islas, piedras y otros cinco barcos más, no da tiempo ni para sentarse a comer tranquilo.

Me ha llamado la atención que no hay tanta vida marina en estas aguas, ni delfines ni peces voladores, sólo medusas que pasan por el barco durante las clamas. Espero ver más a nuestros amigos los delfines o peces voladores.

Un abrazo,

Fran.