Una noche de sorpresas y de fuertes vientos se nos presentó antes de que pudiésemos pensar en Hornos. La notica de que el “Dongfeng” había roto el mástil fue fuerte y nuevamente nos ponemos en su piel y sabemos lo duro que es esto. Desde el “MAPFRE” les enviamos todo nuestro apoyo y esperamos que lleguen sanos y salvos a puerto.

Rachas potentes de viento comenzaron a soplar, por lo que tuvimos que cambiar de A3 a fraccional en medio de un viento complicado que trajo sus problemas a la hora de realizar el peeling. Perdimos unas millas contra “Alvimedica”, que ya estaba en nuestra proa, y “Brunel” logró ganarnos bearing y campo desde sotavento.

Por suerte nos adaptamos rápidamente al cambio de vela y durante la noche navegamos apretando bastante. El agua, por doquier y especialmente dentro del barco. Me pasé la noche achicando y manteniendo a la “tripu” para que dieran lo mejor de sí mismos. El frío es descomunal y cualquier cosa que sacaba caliente ya bastaba para mantener a los chicos empujando.

Con el primer rayo de luz me fui a descansar, faltaban unas 60 millas para Hornos; por lo menos una o dos horitas de sueño antes de doblar el cabo y así poder realizar mis tareas con energía.

Viramos cuando faltaban 40 millas cerca de tierra. Sí, finalmente vimos tierra antes de ver el cabo, logramos ver un poco de Chile y la satisfacción fue inmensa. Saber que después de 12 intensos días en el Pacífico Sur uno llega al otro lado es una sensación indescriptible, de haber cumplido un objetivo.

Una segunda virada nos puso rumbo hacia cabo de Hornos y en pocas millas allí estaba. El final del mundo, el punto más austral del planeta, CABO DE HORNOS. El “MAPFRE” navegaba en sus aguas proa a proa con “Brunel”. No hemos podido disfrutarlo de todo: 25 nudos de popa con rachas de 30 y “Brunel” apretando por sotavento… Mucha tensión a bordo y todos en cubierta, al pie del cañón para no ceder ni un metro. Esta regata es así y no da un respiro ni para los momentos míticos. Hay que apretar todo el tiempo y no bajar los brazos.

Al doblar cabo de Hornos, y en un ambiente más relajado, se sacó el ron y se celebró como correspondía. Todos bebieron y fumaron para luego, ya bendecidos, navegar en aguas del Atlántico rumbo al Norte.

#vamosMAPFRE

Fran