El que avisa no es traidor” dice la frase; y así ha sido. Nuestro navegante Jean Luc Nélias dio aviso de unas nubes a unas 80 millas indicando el comienzo de los Doldrums.

Todo puede variar dependiendo de dónde uno esté a 80 millas, pero hemos tenido tan buen viento y hemos navegado tan bien que cuando llegamos las nubes eran exactamente igual que la imagen satelital.

El mismísimo efecto elástico se pudo apreciar a la perfección cuando luego de las 15:00 UTC pudimos ver en el horizonte a “Dongfeng”, después de que se nos esfumase en nuestras narices y las de toda la flota.

Con nada más ni nada menos que veinte nudos de popa, 140 aparente, nos fuimos acercando hacia los chinos, que al principio parecía que tenían dificultades pero luego, al estar ya a unas dos millas, vimos que era que estábamos navegando en pozos de aire.

Surfeamos las olas más rápido que el viento” grita André Fonseca luego de que el globo [el spinnaker] se colapse al no haber viento para llenarlo y el viento aparente lo empuje hacia atrás. Los pozos de viento nos estaban haciendo dar unos ‘frenones’ tremendos. Es como cuando vas en avión y entras en una zona de turbulencias: el avión sigue pero se mueve para todos lados cayendo de pozo en pozo.

A estas circunstancias se le suman una cantidad IMPRESIONANTE de algas. Y cuando digo IMPRESIONANTES es de no creer cuántas, pero cuántas algas hay flotando en estas aguas en estos momentos… Algo ha tenido que pasar. Se suben a la proa del barco y quedan enganchadas en los guardamancebos.

Parecen lechugas”, me dice ‘Carlitos’ Hernández. “Para hoy, ensalada de lechuga y comida deshidratada”.

Nos pusimos en la popa del “Dongfeng” y por allí pasamos la primera sección de nubes. Entre lluvia y un viento súper inestable logramos evadir una gran línea de nubes no muy amistosas. La preocupación más grande en estos casos es la de quedarse atrapados y no poder salir durante varias horas perdiendo la ‘leche’ de millas.

La situación luego de la nube era: “Dongfeng”, en nuestra proa; “Brunel”, a barlovento; y “Abu Dhabi”, que finalmente resurgió como un Fénix de sus cenizas, a barlovento, a unas 10 millas a popa.

Del A3 al código cero, y del código cero al A3 fueron los cambios de velas, sin ninguna complicación y sin ningún retraso.

La pelea con “Dongfeng” está nuevamente en juego y aquí estamos, mano a mano con tres barcos y en un océano repleto de algas.

#vamosMAPFRE!

Francisco Vignale, OBR