Los domingos son días de descanso, para relajar y preparar la semana; pero no en el océano Atlántico, donde todos los días son lunes a las ocho de la mañana y la mesa está llena de tareas.

Amurados a estribor y con una dirección de viento del 220º esperábamos ansiosos desde hacía dos días a que el viento girara al 350º para trasluchar y encarar, directos, la llegada a Lisboa. También fue un excelente momento para pasar a “Brunel”, que estaba en nuestra proa.

Hacia el mediodía y en menos de una hora el viento fue rolando. Llegó la hora de tomar una decisión y los altos mandos del “MAPFRE” estaban en cubierta hablando sobre la posibilidad de trasluchar y cuándo hacerlo.

Finalmente se decidió trasluchar rápido sin dar ningún tipo de aviso a nuestros contrincantes con movimientos de velas. Después de una excelente trasluchada, a los pocos minutos, vimos a “Brunel” -que estaba a poco menos de dos millas- trasluchar.

Poca a poco el “MAPFRE” fue bajando con el nuevo viento sobre la línea de navegación de los holandeses y nos pusimos por delante de ellos, volviendo a liderar entre los dos barcos. “Dongfeng”, a pocas millas en nuestra proa se estaba quedando sin viento y milla a milla lo fuimos alcanzando; aunque cuando consiguen viento parecen que tienen un cohete y se complica muchísimo mantener su velocidad.

Amurados a babor ponemos los ojos en Lisboa. Quedan unos tres días de navegación sin respiro. El ánimo del equipo, intacto, prendido como un fuego.

Ha sido un cruce bastante tranquilo hasta el momento y podría ponerse más que interesante en estas últimas horas.

#vamosMAPFRE

Fran