Se decidió ganar Este y es una gran apuesta ya que estamos dejando a la flota. Todavía falta mucho: entrar en los Alisios y cruzar el Ecuador para luego encarar Abu Dabi. Todo esto va a ser con poco viento y ya lo estamos viviendo. Vientos que rolan constantemente, por lo que nos hace virar cada una o dos horas; algún que otro chubasco que nos acompaña, refresca y hace que el calor no sea tan agobiante, el único tema es que cada vez sea más y más seco.

De todas maneras no se está tan mal. Comemos bien, navegamos y disfrutamos de los atardeceres y amaneceres. Ayer vi por primera vez una lluvia color naranja. El sol caía y de fondo había una nube descargando que, gracias a la poca luz de sol que quedaba, era naranja y contrastaba con la lluvia.

La opción del Este tiene a todos un poco preocupados ya que vemos que la flota se está alejando considerablemente y nosotros no nos estamos moviendo tanto.

Es importante mantener la tranquilidad, estar enfocados en navegar y tener la mente ocupada. Las calmas son difíciles a nivel deportivo y mental. Son desesperantes, pero así y todo son muy interesantes.

Es un momento en el que uno se puede preguntar y plantearse muchas cosas; y pensar. Nadie te molesta. Eres tú, el barco y el mar. No hay a dónde ir y no hay a dónde el viento te lleve. Sólo queda pasar el mejor momento con tus compañeros y entenderse mejor a uno mismo.

De vez en cuando llegan las rachas y es un alivio para los que están durmiendo dentro, en la proa. Todos amontonados, uno encima del otro y traspirando de una forma sobrehumana. Es excelente para perder peso, pero no para descansar y relajar la mente.

La noche ha sido muy tranquila. Sin viento y con alguna racha perdida por esta zona. El amanecer fue rápido y el sol calentó considerablemente

¡Ésta es la vida a bordo rumbo al Este!

Un abrazo a todos,

Fran Vignale desde el “MAPFRE”