Estamos a unas 300 millas de Ciudad del Cabo y parece que después de una noche dura en la que hemos pasado una transición anticiclónica ya no vamos a trasluchar más; como mucho se hará algún cambio de vela y sería casi al llegar.

Ayer por la tarde había preocupaciones por esta transición, uno de los últimos puntos críticos de la etapa donde podría haber algún baile de posiciones. A pesar de los nervios la estrategia era la de siempre, confiar en nuestra propia ruta sin dejar de observar al oponente. Esta mañana el ambiente era más relajado. Manteníamos el liderazgo, la distancia con los de atrás apenas había variado y solo quedaba ir en línea recta hasta la llegada.  Aún puede pasar de todo, pero es una situación más llevadera.

Llevamos todo el día navegando con viento del Suroeste, bastante estable, de unos 15 nudos. Según la ruta de Juan Vila llegaremos en 24h y en el barco no se habla de otra cosa. El deseo de llegar a tierra está en la mente de todos, acompañado de una buena comida y un buen descanso. Después de tanto tiempo te acostumbras a la vida de a bordo, pero el cuerpo no olvida lo que es bueno.

Es posible que Ciudad del Cabo nos espere con sorpresas a su entrada. Su famosa montaña ‘’Table Mountain’’ crea unas condiciones de desvente bastante notables si el viento viene del Sureste, lo que podría crear un final parecido al que se vivió en la primera etapa cuando llegamos a Lisboa. Espero que no se complique mucho la cosa y podamos llegar sin disgustos.

Ugo Fonollá

OBR a bordo del MAPFRE