Algunos problemas técnicos a bordo del “MAPFRE” nos hacen perder unas posiciones.

Por la noche el pajarín de la mayor se rompió haciendo que una guardia entera quedase en cubierta mientras otros dos reparaban el cabo.

Por la mañana bien temprano, y luego de más de 40 trasluchadas con más de 25 nudos, vimos que la pieza que conecta el baten a la mayor se rompió, teniendo que bajar la mayor entera para repararlo.

Antes de bajar la mayor estábamos unas cinco millas por delante de “Alvimedica” y terminamos seis millas por detrás en su popa.

Rápidamente subimos la mayor y comenzamos con la persecución de “Dongfeng” y el barco turcoestadounidense. Cierta frustración y decepción se notaba en la cara de algunos; luego de tanto esfuerzo estas pequeñas cosas te hacen perder una posición en la que costó muchísimo estar.

Esta regata es despiadada y todo lo que uno construye puede ser destruido en un abrir y cerrar de ojos.

Ubicados en el medio de la flota y a rienda suelta, el “MAPFRE” surfea las olas del sur entre 20 y 25 nudos en heladas guardias de cuatro horas.

Hoy, luego de que el viento rolase y ya dejásemos de trasluchar como psicópatas en el medio del océano, pude realmente entender esta pasión que es la vela.

El desafío del océano Sur es uno de los más grande dentro de vela oceánica y hoy poder estar bajando las olas a 30 nudos de popa, con agua en cubierta, junto a estos regatistas de clase mundial ha sido una pasada.

Sentir la vibración del barco en cuanto empieza a planear, ver cómo va cortando el agua y levemente sentís como la proa se empieza a enterrar en el agua y ésta inunda la cubierta empujada por una potente masa de agua blanca que barre todo a su paso…

¡Atento! A tener cuidado de esta ola porque te hace unos placajes que tiran a más de un gigante a cubierta.

Con los ojos puesto en el Cabo, el “MAPFRE” va a toda máquina ¡y agárrense quien pueda ya que hasta Brasil no paramos!

¡Vamos MAPFRE!

Fran Vignale