Con una resaca de fiebre y postrado en mi litera escribo este blog. Disculpen por no haberles podido mandar aunque sea unas palabras ayer, pero las altas temperaturas han hecho que no tenga ni un poco de fuerzas para hacer mi labor de reportero.

Tener fiebre a bordo no es para nada divertido y la verdad es que no lo he pasado bien, temblando de frío y traspirando de calor al mismo tiempo.

Hoy, ya el 26 por la mañana, he vuelto a recomponerme ¡y puedo escribir algunas líneas para que nos puedan seguir milla a milla! “Ñeti” se ha encargado de mí todo el tiempo y le estoy muy agradecido, ¡es un excelente médico a bordo!

Retomo este blog a lo que nos incumbe, que es la navegación oceánica y el MAPFRE en la Volvo Ocean Race.

Entramos bien de noche en aguas vietnamitas y gracias a un role de más de 25 grados interceptamos entre “Alvimedica” y “Brunel”, que habían decidido dos días antes virar antes que nosotros hacia el Norte.

Entre la zona de exclusión y la costa vietnamita ¡parecían dos costas! Una era una costa verdadera, pero lo que estaba justo enfrente era una línea de pescadores con luces de colores que llamaban muchísimo la atención. Boyas y “boyines” con pequeñas luces rojas por doquier dificultaban nuestra navegación por estas aguas.

Entre virada y virada por estas aguas infestadas de pescadores logramos nuevamente salir a mar abierto: la recta final.

La madrugada del día 25, esa misma mañana, me entró la fiebre. Luego de esto, lo sucedido a bordo está bastante borroso en mi mente. Viramos varias veces debido a roles de viento y mantuvimos nuestra posición entre “Alvimedica” y “Brunel”. En una ceñida oceánica nos dirigimos rumbo al Norte donde nos espera la definición de esta etapa.

Mañana a mediodía estaremos almorzando en Sanya y analizando lo que ha sido esta etapa para la siguiente salir a tope.

#vamosMAPFRE!

Fran Vignale, reportero a bordo